La alimentación infantil de un recién nacido parece bien sencilla: leche materna. Está claro que, amamantar al bebé es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su hijo, ya que ofrece enormes beneficios sobre la salud tanto del bebé como de la madre. Independientemente del tamaño del pecho de la madre, cualquier mujer puede alimentar a su bebé a través de la lactancia materna.

Las asociaciones médicas recomiendan una alimentación exclusivamente materna los 6 primeros meses de vida. En el caso de no poder ofrecer al bebé la leche procedente de la madre, por problemas saludables, la alimentación se basaría en fórmulas de leche artificial. Pasado este periodo, se debe complementar la alimentación infantil con otros alimentos, además de la leche materna. Para cubrir las necesidades nutricionales de un niño en continuo crecimiento, los alimentos complementarios deben ser consistentes, variables y administrarse en cantidades adecuadas. Son muchas las madres que acuden al consejo farmacéutico para solventar sus dudas a la hora de someter a su bebé a alimentos complementarios. En las siguientes líneas, ofreceremos una guía práctica sobre la alimentación complementaria en bebés. ¡Tomad nota!

¿Cuándo está preparado el bebé para tomar alimentos?

Según asociaciones de pediatras, el bebé está listo para empezar a tomar otros alimentos cuando:

  1. El niño es capaz de sentarse sin ayuda.
  2. El bebé pierde el reflejo de extrusión, que hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua.
  3. Muestra interés por la comida de los adultos.
  4. Sabe mostrar hambre y saciedad con sus gestos

¿Cuánto debe comer un bebé?

Tras los seis primeros meses de edad, el sistema digestivo del bebé permite ya digerir el almidón, proteínas y grasasMadre alimentando bebé de una dieta no láctea. Se comenzará a probar la reacción del bebé a los alimentos. Los niños que son amamantados al menos 4 o 5 veces al día, necesitarán únicamente pequeñas cantidades del resto de alimentos. Para aquellos bebés alimentados con lactancia artificial, se debe ofrecer entre 300 – 500 ml de leche y pequeñas cantidades de otros alimentos. Aunque muchas leches infantiles pueden ofrecer todos los nutrientes necesarios durante el primer año de vida, es conveniente que los niños experimenten nuevos sabores, texturas y habilidades relacionadas con la alimentación.

Se comenzará aplicando pequeñas cantidades de distintos alimentos, dejando que el bebé decida si los prefiere o no. Los nuevos alimentos se deben ofrecer de manera separada y progresivamente, para comprobar la tolerancia a los mismos. Posteriormente, se irá aumentado la cantidad conforme crece el niño, al igual que la consistencia y la variedad de los alimentos. Es de mencionar que, los bebés alimentados con leche materna tienen menos problemas a la hora de aceptar nuevos alimentos.

Normalmente, se elaborará un calendario nutricional riguroso en el momento de iniciar la alimentación complementaria, donde se establecerá la introducción de determinados alimentos en cantidades concretas y en una hora específica del día. Un ejemplo sería el siguiente.

  • De los 6 a 8 meses: se comienza con la ingesta de papillas espesas de alimentos bien aplastados, con cantidades de 2 o 3 cucharadas por comida, incrementándolas progresivamente a medio plato de 250 ml. El número de comidas al día será de 2-3 y 1-2 meriendas, en función del apetito del bebé.
  • De los 6 a 11 meses: se ofrecen alimentos finamente picados o aplastados y alimentos que el niño pueda agarrar con la mano. La cantidad será de medio plato de 250 ml por ración. El número de comidas al día será de 3-4 y 1-2 meriendas.
  • De los 12 a 24 meses: los niños deben tomar los alimentos de la familia picados o, si es necesario, aplastados. La cantidad por ración será hasta de ¾ de un plato de 250 ml y el número de comidas se mantiene a lo indicado anteriormente.

¿Qué alimentos se deben evitar en la alimentación complementaria?

Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), no es recomendable ofrecer a los niños menores de 3 años los siguientes alimentos:

  1. Pescados de gran tamaño. Pez espada, tiburón, atún rojo y lucio, son claros ejemplos de esto, ya que se trata de especies normalmente contaminadas con mercurio, pudiendo provocar alteraciones en el desarrollo neuronal de los niños de corta edad.
  2. Espinacas y acelgas en los purés antes del primer año de vida. A los niños 1 a 3 años, se aconseja no dar más de una ración de espinacas y/o acelgas al día.
  3. Cereales con gluten antes de los 6 meses. Para evitar, en pacientes predispuestos, formas severas de enfermedad celiaca no se recomienda dar al niño cereales con gluten.
  4. Dietas vegetarianas. Los niños menores de 2 años no deben recibir dietas basadas en vegetales ya que podrían no cubrirse las necesidades de hierro y zinc.
  5. Alimentos que puedan causar atragantamientos, tales como frutos secos, uvas, zanahoria cruda, etc.
  6. Líquidos con bajo contenido nutricional, como podrían ser las infusiones. Tampoco se recomienda un consumo excesivo de zumos.
  7. Dulces, azúcar, miel o golosinas. Los niños no deben tomar alimentos azucarados porque dañan los dientes, además de provocar sobrepeso y obesidad.

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